pulgar Pulgar se define como una publicación ocasional. Esta palabra es clave para entender la concepción originaria de la única publicación en Venezuela, concebida por un artista y destinada a la creación visual contemporánea. Su origen es ciertamente resultado de una ocasión. En 1994 el artista Luis Romero (Caracas, 1967), artífice de este proyecto, participa curatorialmente en una muestra del Museo Alejandro Otero de Caracas. La exposición de carácter colectivo, reseñaba la rompedora producción artística de una emergente generación de creadores contemporáneos que marcaron las tendencias en el arte venezolano durante los años noventa (por otra parte, un numeroso grupo de artistas jóvenes injustamente relegados de los programas expositivos de la actual institucionalidad museística venezolana). Índice -nombre de esta muestra y que en castellano identifica al dedo de la mano situado al lado precisamente del pulgar- marcó el grado mas alto de temperatura creativa de la escena artística en Venezuela a mediados de los años noventa. Frente a este atractivo panorama, en aquel momento el Museo Alejandro Otero lógicamente apostó por su continuidad. Sin embargo, la ocasión era oportuna para transformar la idea y Luís Romero haciendo un juego de manos, transfiguró a Índice en Pulgar. La intención originaria del proyecto era concebir una sala de exposiciones bajo el formato espacial de un medio editorial, de consumo inmediato, gratuito y transportable. A diferencia de los llamados “fanzines” -palabra que identifica este tipo de publicaciones periódicas de carácter artístico- Pulgar se sistematizó desde el rigor de miradas curatoriales que afinaban la selección de obras del artista-fundador, como se estableció en una primera etapa de la revista. Además contaba –y aun cuenta- con un riguroso diseño tipográfico, lo que le confirió a esta publicación de una elevada estatura, bastante alejada de las experimentaciones artesanales y muy rusticas que caracterizan a los fanzines de arte. Pulgar, que comenzó a distribuirse en los centros y galerías de arte de la capital venezolana, pronto empezó a deslizarse de mano e mano y su distribución alternativa avanzó rápidamente hacia otros países latinoamericanos. Actualmente, la revista cuenta con un discreto pero atento público lector tanto en América Latina como Europa y Asia, lo que da cuenta de su calidad y eficacia visual. Pero, mas allá de su historia y de su perfil editorial y curatorial, ¿Qué significa Pulgar? Es importante destacar que la revista cumple un rol completamente ajeno a la parafernalia institucional y fuertemente costosa que conlleva la realización de una exposición, para convertirse paradójicamente, en una ocasión –como sugiere el termino “ocasional” que rubrica cada número- expositiva, alternativa y exponencialmente mucho mas eficaz que una muestra de arte focalizada en un solo escenario cultural muy restringido. Sin embargo, los artistas que proponen las obras y las curadurías que constituyen cada número de esta revista, se alimentan en buena parte de los actores del circuito artístico del establishment institucional. Aun cuando la visión de Luis Romero apunte hacia la nómina de estos espacios canónicos, Pulgar se mantiene como una publicación no-convencional que satisface la demanda por ver obras de arte en otros contextos y bajo otros formatos, alejados de las paredes de una sala de exposiciones. Otra perspectiva de lo “ocasional” que plantea este espacio expositivo sobre papel y que supone su reto curatorial y artístico (y por ende su originalidad), se fundamenta en lo improcedente que sería definir sus paginas como receptoras de ilustraciones. En realidad, cada curador invitado al proyecto establece su hipótesis de trabajo desde el platónico espacio de las ideas y no en función del formato de Pulgar o de las capacidades técnicas de impresión o de edición. De este modo, los artistas no se ocupan de interpretar un concepto sino de concebir una obra cuyos límites no los demarca las usuales barreras de los procesos editoriales. Pulgar es una experiencia que ha acudido a formatos digitales de audio para un número dedicado al arte sonoro o se ha planteado el reto de concebir una publicación sobre el dibujo a partir de propuestas donde no se ve un sólo trazo sino la idea del dibujo desde heterodoxos materiales, alejados de esta canónica técnica artística. Por casi diez años y a lo largo de veinte ediciones, Pulgar ha sido receptor de textos concebidos por mas de veinte curadores y periodistas dedicados al arte contemporáneo del mundo entero y ha acogido propuestas artísticas no convencionales de cientos de creadores, tanto venezolanos como extranjeros, insertos en las elites del arte contemporáneo o circunscritos a las escenas locales de sus respectivos países. Pulgar es, sobretodo, la ocasión más democrática para participar en la creación de un espacio de difusión creativa alternativa sin ser clandestina, apuntando a la excelencia sin abrogarse un status de lujo fatuo, como suelen ser buena parte de las revistas de arte. Desde este espacio de tensión artística, Pulgar es una publicación ocasional bajo la sombra de la mejor acepción que contiene esta palabra: aprovechar las oportunidades cuando se presentan. Carlos E. Palacios •••••••••••••••••••••••••••••••••• VERBIGRACIA EL UNIVERSAL N° 35 Año IV Caracas, sábado 02 de junio de 2001 APUNTES "PULGAR" Una publicación ocasional Luis Romero es el promotor de un proyecto editorial que ya alcanza siete ediciones: "pulgar", revista de modestos medios, en papel periódico, de ocho páginas, en blanco y negro, con una presentación a cargo de un crítico o estudioso, a modo de manifiesto o ensayo breve (esto, en su primera página), y con un repertorio de imágenes (una por página) por lo general dedicado al dibujo, a la fotografía, al collage, al graffiti, a la fotocopia, es decir, a manifestaciones contemporáneas, urbanas, en códigos de una cierta contracultura. "pulgar" es una "publicación ocasional" y su primer número apareció en marzo de 1999. Su distribución es gratuita. Los artistas convocados por Romero comparten el criterio contemporáneo según el cual la idea de una obra es preferible a su aspecto formal. Ello abarca un amplio espectro: de Claudio Perna a Alessandro Balteo, de Edgar Moreno a Carlos Zerpa. Así, en apenas esos ejemplos, tenemos una primera noción del propósito estético y comunicacional que se proponen. Thelma Carvallo escribe en el primer número que "los artistas actuales insertan el dibujo, ya no como disciplina inherente a las Bellas Artes, sino como herramienta atomizada, objeto muchas veces de la apropiación". Según ese criterio, dibujo es unas letras que valen más como hecho gráfico que como texto gramatical; de Roberto Obregón, una "Autocopia" de Perna; la línea de puntos, con el recurso del troquel, de Daniela Lovera y Juan Nascimento, con lo que la obra es compartida en su concepción, responde a una ejecución mecánica, es mínima -aparentemente una hoja en blanco- y varía por un lado u otro de la página; Sigfredo Chacón traza líneas en un espacio dual: el marco / el plano del cuadro. Por todo ello Carvallo asegura que "trazar la época es, sin duda, algo más que dibujar". Un dibujo desde la "torpeza" (académica), desde lo "descuidado", desde la incertidumbre del creador como una de las categorías de lo contemporáneo, es el lazo de una figuración con cargas de ironías, de sadismo, de cuestionamientos y metáforas abiertas, en las obras de Eduardo Molina, Carlos Zerpa, Blanca Haddad, Carlos Julio Molina, y desde el chorreado de Clemencia Labin. El número "Demarcando territorios" se concentra en la fotografía, en imágenes del barrio, el terror (o la amenaza, como su contraparte), el artista como protagonista, la apropiación de imágenes, la soledad, lo lúdico. Esos artistas son Edgar Moreno, Luis Simón Molina-Pantin, Alessandro Balteo, Alexander Apóstol, Maggy Navarro, Sandra Vivas. En este conjunto también se da el que simplemente se repite a Boltanski, en sus fotos de desaparecidos, en sus rostros borrosos, tal su Lección de tinieblas, de 1987, copiada por Sara Maneiro en 1994, con intención panfletaria. En dos ocasiones "pulgar" ha estado dedicado a artistas de otros países e ingleses, con lo que resalta el intercambio entre creadores. El número siete de "pulgar" es especial, pues adquiere mayor formato, más páginas e incluso reproducciones a color. Este fue la obra de Luis Romero para la exposición "Utópolis". Sus tapas internas tienen retratos Polaroid de una nueva generación, ochenta o más rostros a modo de foto-matón. Su autor es Romero mismo y, además, incluye figuras referenciales del nuevo arte como Roberto Obregón, Miguel von Dangel o Edgar Moreno; Sofía Imber, estudiosos y gerentes como Rafael Romero, Tahía Rivero y María Luz Cárdenas y hasta el político Andrés Velásquez. El tema es la ciudad y a través de numerosas preguntas se busca aproximarse al espacio múltiple, complejo y contradictorio de la gran urbe. ¿Qué es la ciudad? Mariana Bunimov responde: "Es tráfico, basura y El Avila". Caracas en un icono y Dulce Gómez responde: "Para mí hay varios, la María Lionza en la autopista, la Plaza Venezuela, la avenida Libertador con su juego de sombras". ¿Cuáles son las alternativas de entretenimiento en Caracas? Alí González responde: "Aparte de Sábado Sensacional, muy pocas". Así nos encontramos con definiciones críticas sobre lo citadino de quienes son artistas caraqueños. Juan Carlos Palenzuela. Crítico de arte •••••••••••••••••••••••••••••••••• El Nacional 2 de Octubre 2007 Escenas Motor visual Crítica La huella de Pulgar GERARDO ZAVARCE L as revistas y proyectos de carácter alternativo duran el tiempo que deben durar. Ni un minuto más ni un minuto menos. Precisamente allí radica su condición alternativa. En Venezuela durante 20 años consecutivos se publicó Correo A, órgano de divulgación del pensamiento anarquista y libertario. Su método de distribución lo definían sus productores como la estrategia del evangélico: "Te lo dejo hasta que un día lo lees y te gusta y luego no puedes dejar de buscarlo". El impulso inicial dado por Correo A dio paso a otros proyectos libertarios siempre con el sello crítico que caracteriza a los movimientos anarquistas. Hoy en día, no puedo pensar en la revista Pulgar sin dejar de pensar en el Correo A. Indudablemente hay diferencias de propósitos, estilo y contenidos pero ambas propuestas van más allá de la publicación en sí e indudablemente éste es un rasgo que las identifica. Pulgar es algo más que una publicación de arte, es un proyecto expositivo. Pulgar es algo más que un proyecto expositivo, es un proyecto curatorial. Pulgar es algo más que un proyecto curatorial, es una propuesta de trabajo en red; una iniciativa individual que convoca a un colectivo, local y extranjero, para tejer y destejer los vínculos que la conforman. Pulgar es un lugar de encuentros y desencuentros. Es decir Pulgar son muchas cosas y tiene la particularidad de ir siempre más allá de sus páginas impresas. Recuerdo que mi primera Pulgar la recogí en la antigua sede de la Sala Mendoza ubicada en la avenida Andrés Bello. Distribución gratuita. ¡Cógela! La estrategia del evangélico resulta un éxito. Han pasado ya unos cuantos años desde mi primera lectura de Pulgar y puedo dar testimonio que la sigo buscando. Las colecciono en mi biblioteca en un archivador especial y siempre estoy pendiente de averiguar donde puedo secuestrar los números que me faltan. Luis Romero, catalizador del proyecto Pulgar, debe cuidar con sumo cuidado los ejemplares que alberga su colección. Ahora bien, el punto que quiero destacar no gira en torno a una devoción religiosa y de gusto personal en relación con la revista; lo que me parece interesante de esta propuesta es que rescata la noción del "curador (independiente) como constructor de infraestructuras" propuesta por el investigador chileno Justo Pastor Mellado. Estas ideas nos permiten entender –extrapolando– a Pulgar como una "publicación (independiente) que intenta construir infraestructuras" y aquí me detengo para apuntar que: lo importante no es publicar por publicar. Publicar, a secas, no significa necesariamente erigir y para "generar infraestructuras" resulta importante configurar contextualmente una perspectiva crítica que permita construir y compartir sentidos. Un reto editorial. En este sentido, la revista Pulgar en nuestro contexto cultural, resulta significativa: representa un referente en el desierto de publicaciones destinadas a las artes en nuestro país. Pulgar se distribuye de mano en mano; se aloja en Internet; viaja de maleta en maleta y su periodicidad ocasional le impone su propio ritmo y encanto. Pulgar se hace, no es idea. Además, Pulgar nos revela que la relación códigos y contenidos, cuando se vincula a una publicación de artes visuales, es una cuestión de formas y de fondo. •••••••••••••••••••••••••••••••••• SOBRE PULGAR. La Revista Pulgar podría ser índice, porque en esencia ella indica, señala una opción, un camino, una propuesta novedosa, y siempre válida en el arte. Pulgar es una galería contemporánea, en el mejor y más amplio sentido de la palabra, más que ocasional es siempre pertinente, enriquecedora, nudo y red a la vez de conversaciones plurales entre mundos diversos. Difícilmente una galería puede ser más dinámica, más abierta, más sorprendente. Ese es su gran valor, porque en ella hay riesgo y coraje. Podría también aceptarse que Pulgar se remite a la acepción de quien maneja los pulgares, maneja la baraja. Es decir, de alguna manera define, marca un destino, una suerte. Así Pulgar cumple su tarea de proponer con asertividad artistas, curadores, opciones que son y seguirán siendo valiosas. No en vano estuvo Pulgar en Kasel a la altura de las más importantes publicaciones del mundo y no en vano tuvo su presencia en el Encuentro MDE07, mostrando a los otros artistas, a los gestores del arte, maneras inteligentes de hacer circular exquisitas propuestas de practicas artísticas contemporáneas, rompiendo las barreras que hasta hoy nos habían impedido comunicarnos: el costo de los circuitos expositivos, el poder de quienes tiene el dinero para exponer y por lo tanto: decidir. Gracias Luís por tu generosa iniciativa, por romper el circulo perverso de los circuitos exclusivos del arte. LUCÍA GONZÁLEZ D Directora MUSEO DE ANTIOQUIA Septiembre 27 del 2007
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pulgar 11 sonorocuraduria deNatalia Blanch Luis Romero 2002
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